marzo 01, 2009

La Ciudad Mutante


Demoníacamente, un nubarrón de esmog envuelve a la Ciudad de México, la esconde y la vuelve aún más indescifrable, el aire gris y su desmedida proporción hará que sólo podamos ver pequeñas porciones de ella. ¿En dónde es ahora la región más transparente del aire, el valle metafísico o la ciudad de los palacios? Cualquier persona que se atreva a calificar de cualquier manera este lugar, pronto se arrepentirá de sus palabras, pues la ciudad lo hará razonar, por medio de visiones violentas, que cualquier aseveración sobre ella, no son más que palabras contradictorias. Los límites no existen para la voracidad de éste animal que crece “como una tiña irrespetuosa” con la ayuda de “ejércitos de albañiles que levantan muros y terraplenes que parecen seguir los caprichos de un Dios demente”. Gracias a la obstinación de los conquistadores por rehacer una ciudad en medio de un lago, empezó un descontrolado crecimiento sin dirección y que desconoce restricciones, cualesquiera que estas sean (agua o montañas). Al igual que las otras ciudades, ha sido objeto de la literatura creada por sus visitantes o residentes, pero a diferencia de París o Londres, ésta ha hecho que toda descripción suene falsa, que parezca que las palabras de un autor sean difíciles de comprobar, no por la subjetividad inherente a cualquier tipo de percepción, sino por las dramáticas metamorfosis que padece cada día. Uno de los primeros ejemplos es la descripción que Bernal Díaz del Castillo hace de una Tenochtitlán tan deslumbrante como siniestra. Después de la destrucción, del cambio de nombre y de la deshidratación de una gran parte de su territorio, Bernardo de Balbuena, hace una especie de guía turística en versos que incluye descripciones sociales, topográficas e históricas, en honor de una visitante española que quería saber todo sobre este inasible territorio y titula al poema como: La Grandeza Mexicana; muchos años después Salvador Novo retoma esta obra pero hoy en día, ambas, suenan igual de irreales. Jack Kerouac ve terminado su frenético viaje descrito en On the Road, en este lugar, que lo detiene con un golpe fulminante de alucinante realidad y que lo hace ver el final de su Era de Acuario. En Palinodia del Polvo, Alfonso Reyes se lamenta de lo que le pasa a su ciudad, al igual que lo hicieron otros como Amado Nervo u Octavio Paz. La ciudad no puede ser descrita, no quiere ser reconocida y a sus habitantes, no nos queda más que seguir tratando de no perdernos para siempre en ella, de sobrevivirla y aceptar que simplemente somos uno más de sus elementos que ayudarán a confundir a los otros que también viven en la brutal e inasequible Ciudad de México.

5 comentarios:

La Sibila de las sílabas sibilantes dijo...

Alguna vez le dije a alguien que esta ciudad era muy generosa, pero tiene sus grietas muy hondas.

Hoy no sé que decir. Pienso que, como dices, hay que "sobrevivirla y aceptar aceptar que simplemente somos uno más de sus elementos que ayudarán a confundir a los otros..."

A lo mejor por eso dije que era generosa...

Un abrazo Cris

Me dicen la china dijo...

Yo creo que eso es cierto para todas las ciudades... Así me imagino a Roma, en su esplendor, hace más de mil años...

Saludos.

Ald0rad0 dijo...

ya se te extrañaba, saludos!!

Ericka dijo...

No me hes importante la ciudad si no la miro con la certeza, de tu existir en mi vida.

Estas breves son para ti:

Tu no puedes volver atras,
porque la vida ya te empuja,
como un aullido interminable, interminable...

Te sentiras acorralado,
te sentiras perdido y solo,
talvez querras no haber nacido,
no haber nacido...

Pero tu siempre acuerdate
de lo que un dia yo escribi
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso...


La vida es bella, ya veras,
como apesar de los pesares,
tendras amigos, tendras amor... tendras amigos.

Un hombre solo, una mujer,
asi, tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada,
no son nada...

Pero tu siempre acuerdate,
de lo que un dia yo escribi,
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso...

Otros esperan que RESISTAS,
que les ayude tu alegria.

Nunca te entregues ni te apartes,
junto al camino, nunca digas
no puedo mas y aqui me quedo,
y aqui me quedo...

No se decirte nada mas, pero tu debes entender que yo aun estoy en el camino
"en el camino".

Chris mi amor por ti no tiene tiempo, espacio ni forma.

ADIOS HERMOSO.

Eliasggs dijo...

me encanta leerte.
siento que me abres la cabeza y me revelas mis ideas.
me encanta leerte