mayo 14, 2008

Invitemos a Jean Paul Sartre



En el sexo me gusta que hundan los pies en mi cara, que los dedos invadan asfixiantemente mi nariz; tus pies deben ser masculinos y algo limpios, esa es la única condición que te pido para poder follar contigo. Cuando llegue allá no me fijaré en nada más, me importará un bledo que vivas en Saint Michel o que me ofrezcas cenas en los salones más caros de la mugrienta y fría París. Quiero poder emborracharme contigo debajo de un puente sin que te quejes de la casi nieve y quiero que me dejes mucho tiempo solo. Te prometo que cuando vengas a Nueva York también cumpliré tus exigencias. Además son sólo unos días.
Aquí, si no quieres acostarte conmigo, te puedo presentar a muchos amigos que gustosos se comportarán voraces, sumisos o como quieras. Faltan pocos días para que aterrice ¿Te llegó el dinero para que cumplas mis peticiones? Quiero tener una colcha roja, esa gabardina azul de Christian Dior que aquí no puedo conseguir y el departamento caliente, y por favor, deshazte del asqueroso gato que vive contigo. Yo tampoco soporto la soledad pero ahora yo estaré contigo.
Golden Age y Metal Heart se quedarán con la muchacha del vecino, ya compré las provisiones para que las alimente; no puedo dejarlas en mi departamento porque a la estúpida Teresita le dan miedo, ella dice asco pero he visto su rostro de espanto y escuché su “Ave María purísma” que se le escapó de la boca cuando le propuse que las cuidara, por lo tanto, ella también podrá tomar vacaciones. Creo que la pobre decidió irse al Niágara con su bola de chamacos.
No soy tan raro, no debes tener miedo, no doy tan mala impresión en persona, aunque sí me veo mejor en las fotos que te mandé y con las que, según me confesaste, te masturbas algunas noches. Además creo que ya sabes lo suficiente de mí con todo lo que ya te he dicho.
Sí, a mí también me dan miedo todavía los bultos en la oscuridad, justo anoche pensé que mi abrigo en la percha recobraba su antigua forma de zorro y que había aparecido para vengarse de sus verdugos. Pero me parece increíble que todavía le tengas miedo a mis hormigas gigantes. Son tan hermosas, deberías ver su cuerpo brillosamente mecánico, además los científicos apenas han agigantado a unas cuantas y no son más grandes que un Chihuahua. Cuando las acaricies, amarás su exclusiva belleza; pueden ser muy rápidas y su mirada es como si te rodera una bestia hambrienta mansa. Si no te gustan, las meteré a sus granjas. Si tampoco te sientes seguro así, rentaré un cuarto de hotel. Lo malo es que podrías perderte la vista de ciudad que resplandece tras mi ventana. ¿Podrías llamarle a la Pantera Rosa y a Cocteau para que nos acompañen? Tú podrás traer a todos los invitados, incluso a ese tal Tzara que me cae tan mal y al filósofo aquel que tiene un ojo tan móvil como cualquier reptil, todavía no lo conozco ¿cómo dices que se llama?

mayo 06, 2008

Problemáticas Semanales



1. El sexo se ha convertido en una simple sesión de masturbación en conjunto. Ya no hacemos otra cosa mas observar cómo el otro se viene, él lo hace casi enseguida porque lleva una velocidad desesperada por llegar al su débil climax y lo deje de estar chingando. Y, encima de todo, quiere que le siga siendo fiel como hasta ahora. Trabajo difícil para un hombre de veintitrés años lleno de hormonas que lo atacan constantemente. Gracias a este hombre, he gastado la mayor parte de mi tiempo durante lo últimos dos años, antes me parecía que no era tiempo perdido sino ganado por la más grande de las felicidades pero al parecer no ha sido sino una bicoca.
2. A causa del punto número uno he estado pensando en lo que era mi pasado, ya no es más un tiempo horrendo en el que creía que la soledad me devastaba día a día, sino que ahora lo veo como un lugar tranquilo en el que yo trabajaba por mí, por mi carrera y por mi cuerpo y en las que estas tres cosas sólo seguían una línea en subida hacia donde mi voluntad quería dirigirlas; ahora ni siquiera tengo una dirección establecida en nada. Mi carrera ya me parece un desperdicio de tiempo, yo no soy más que un maniquí que adorna la recamara de este extranjero que dice ser mi novio y pues, he engordado unos kilos.
3. Se viene la temporada de exámenes finales en este mi último semestre en la universidad, también está por llegar el momento en que las becas para jóvenes, estúpidos, arrogantes e ingenuos escritores como yo (¿Ya me puedo considerar un escritor?), tenemos que proponerle o cortejar, al gobierno para que pague con una beca nuestra holgazanería “creativa“ durante un año, y yo, no he hecho absolutamente nada. Tampoco creo que la idea de estar tan atrasado en todo el trabajo me haga poner manos a la obra, pues, como ya muy bien he demostrado a lo largo de los años en este blog, soy un maldito „vale madres“.
4. Carlos Monsiváis cumplió setenta años ayer, este viejito, también conocido en los círculos gay como: "La Monsi", se ha dado a la tarea de escribir sobre casi cualquier cosa de manera inteligentísima e ininteligible para casi cualquier tonto mortal. Esto me llena de envidia porque a mí me gustaría ser un poquito como él, no me refiero a tener el peinado sicodélico o apestar a miados, sino a llegar a los setenta años, tener una carrera en las letras y en el periodismo prodigiosamente exitosa, que casi nadie me entienda absolutamente nada, que casi nadie me lea y que mi fama y poder cultural sean tan grandes que casi casi pueda apoderarme monopólicamente del icono del perfecto intelectual. Supongo que seguiré anaranjado de envidia porque, como pueden apreciar queridos lectores inexistentes, mis posibilidades cerebrales son pequeñitas a comparación de ese monstruoso cerebrito. ¡Tan lejos de Monsi y tan cerca de Guadalupe Loaeza!
5. Vi, como cada domingo, una película en mi cine favorito: el Cinepolis Diana. (favorito porque ya no voy al Cinemex de Plaza Insurgentes por miedo a que uno de tantos hombres a los que les he mentido me encuentre abrazadísimo de mi novio). Esta película se llama Into the Wild, su honrrosa traducción al español es algo así como Camino Satánico o Camino Maldito, escrita y dirigida por Sean Penn, razón insuficiente y equivocada que me llevó a verla. Bueno, ésta es algo completamente opuesta a Factory Girl porque acá se narra la vida de un hombre que se va a recorrer toda la norteña nación Bush sin un quinto, con tan sólo un sueño bien raro de dejar todo lo mundano atrás y tratar de vivir una libertad que solamente, según nuestro preotagonista autonombrado Alexander Supertramp, se encuentra en la hostil naturaleza. La película está llena de este facilote recurso narrativo de las voces en off y de lugares comunes tan ridículos, que ni siquiera nuestro gran escritor Don German Dehesa está dispuesto a repetir en ninguna de sus asquerosas narraciones. He de recomendar Into the Wild a todos nuestros adolescentes, soñadores, practicantes del yoga, hippies y juniors infelices; si tú, lector invisible, eres aguno de estos especímenes búscala inmediatamente en la cartelera y disfruta tres largas horas con los sueños de la versión idiota de Jack Kerouac.
6. Me he vuelto un amargado.

mayo 02, 2008

Girl on Fire



Terminar en el hotel Chelsea de Nueva York, completamente drogada y con la certidumbre de que todo lo subsecuente es ir en picada, como Edie Sedgwick, es lo mejor que a cualquiera de los personajes con los que me encuentro en las fiestas les podría pasar. Sé que el noventa por ciento de las personas que están en la lista de estas fiestas del ámbito alternativo y artístico de Ciudad de México no tendrá un final mejor que la musa de Andy Warhol. Son pequeñas almas inconscientes que desean devorarlo todo en un sólo mordizco pero que muy pronto terminarán por asfixiarse gracias a su propia voracidad. Quizá yo termine de la misma manera, puede ser que le prenda llamas a mi pequeño cuarto de hotel en la colonia Roma, el Chelsea de la Ciudad de México, en donde terminaré por no poder pagar la renta pues mi completa herencia la gastaré tan sólo en unos meses en alcohol y alguna que otra droga.
Anoche vi FACTORY GIRL, inspirada en Edie Sedgwick, salí del cine completamente decepcionado por desperdiciar la historia de un personaje como éste en una pelícua cuyas actuaciones y argumento son completamente malos. ¿Cómo demonios se puede hacer algo tan mediocre con una historia tan deliciosa? Lo bueno es que no dejé de pensar en esta mujer, dueña de una fortuna ancestral, bella, poseedora de un estilo único y con un destino tan aparentemente dramático. No estoy seguro que morir joven, víctima de una adicción y con una cuenta bancaria árida por haberla despilfarrado en el placer propio, sea una desgracia. ¿Acaso no es eso justamente lo que nuestra filosofía actual de consumo nos enseña a desear? ¿Es triste la vida de una persona que fue amiga de todos y de nadie, que cambió el mundo con su especial personalidad y que llevaba el caos a cualquier lugar en donde se presentara? No estoy seguro.
Esto me hace cuestionarme sobre mí mismo y sobre aquellos de quienes me he vuelto un fugaz amigo, sobre mis deseos y sobre la dirección en que mi vida se esta dirigiendo.