
Escribo esto porque me prometí a mí mismo escribir algo en el blog esta mañana, no porque me sienta muy bien y quiera seguir escribiéndole a usted, mi lector invisible, para entretenerlo con mis pendejadas, al contrario, últimamente me han dado ganas de desaparecer por completo y borrarme de las memorias en las que todavía estoy presente aunque ya desdibujado gracias a esta ausencia que sistemáticamente me he propuesto y que duele ¿Por qué me prometí escribirles? No sé, quizá los extraño a todos, hasta aquellos que le echan tierra al hoyo que yo mismo he estado cavando con mis hostiles críticas y desacuerdos con todos. Quizá necesito recibir esos mensajitos secretos en los comments que me suben el ánimo y me ponen a pensar que la imagen de aquel que he creado es capaz de enamorar a algunas personas que piensan en mí con los ojos atascados de lágrimas, también necesito a los furibundos que terminan por odiarme pues no les gusta mi opinión sobre ellos o sobre lo que hacen. Les escribo para saludarlos desde lejos
¿Qué he estado haciendo? Nada, quejarme de mis dolores y de mis achaques con esta madre que me tocó y que tantas fuerzas tiene para escuchar toda mi bola de quejas; entrar a trabajar a una oficina de arquitectura, Tatiana Bilbao. MXA, e irme acostumbrando poco a poco del horario de oficinas y a no entender precisamente lo que quiere mi jefa hacer conmigo (un libro? textos para sus proyectos? prensa?); entrar y salir del hospital y fumar mota, mucha mota, para disminuir los efectos de la quimioterapia, esa hija de puta, que se disipan un poquito con mi hierbita mágica.
¿No extraño mi antigua vida? Claro que la extraño, extraño salir en lunes y ponerme hasta la madre, extraño vestirme bonito y no pagar cover en las fiestas ni en los antros, extraño cenar con amigos, extraño bailar toda la noche e intercambiar palabras estúpidas con un montón de personas que no conozco, extraño usar las invitaciones a eventos como fashion week, extraño no tener trabajo y quejarme levemente de no tener nada que hacer después de currarme una cruda. Pero sobre todo extraño a mucha gente. Necesito volver a salir con Ricardo a los cafés para intercambiar un montón de ideas para nuestra revista que nunca sale y todos los proyectos que tenemos, necesito encontrarme a Jorge Pedro, a Dorian y apenas intercambiar tímidas palabras con ellos mientras veo a lo lejos a Naomi, necesito ponerme hasta el pito en una cantina raschuachísima con Sofía Izquierdo que no pararía de hablar, con Cinthya Leyva para que me miente la madre y con Víctor Mantilla que se la pasaría recordando viejos temas y hablando como todo un súper intelectual, quisiera volver a salir con Pável Granadosy que me sorprenda con lo que me dice o con la gente high society que lo conoce, necesito salir a reventarme con Roberto Sánchez y reírme toda la noche mientras bailamos a digitalism y al mismo tiempo nos burlamos de todo el mundo, necesito hablar de literatura con Emiliano Mora, pornografía con Víctor Altamirano y de cositas con José Merino. ¡Extraño a todos mis amigos! Quisiera regresar a una antigua vida que ya se ha esfumado, que se terminó, regresar a una era que ya perdí y que se me escapó de las manos porque lo bueno nunca dura tanto. Creo que sólo dura un año y para mí, ese año, fue el pasado.

2 comentarios:
hola christian! No me emcionas en los extrañados, pero a ver si prontito nos tomamos un trago fuerte!
Un abrazo!
algo divertido para reir un poco:
http://www.youtube.com/watch?v=3J08WNiDCT0
te entiendo, de alguna forma. pero uno no se queda, uno se revoluciona y al final uno es uno y pues ya. ánimo.
Publicar un comentario en la entrada