agosto 26, 2007

Momentos de Conciencia


La culpa me persigue, de repente, cuando me vuelvo otra vez bueno. viene a mi cabeza la gran ola de recuerdos, desde anoche que rompí algunas ventanas, la semana anterior cuando la violencia se impuso sobre mi enojo provocando que la cara de aquella a la que digo amar terminara con marcas moradas, hasta los la escena de hace un par de años en las que abandoné a mi madre y escapé con su dinero a este país remoto para ella. Siento que mis piernas se endurecen y mi vista se pierde en un punto cualquiera, parece que mi cuerpo se prepara instantes antes de que los recuerdos lleguen, entonces un aire invade el pecho y parece que las lágrimas comienzan a formarse. No puedo hacer nada más que agitar la cabeza en busca de que el movimiento borre las imágenes pero eso nunca pasa. Cuando ella me mira así me pregunta qué pasa, yo contesto con una mentira y entonces, sólo siendo malo otra vez, la culpa se esfuma. En esos breves espacios de arrepentimiento se asoma en mi cabeza la imagen desesperada de mi madre que llora por no encontrar el único dinero que le quedaba para continuar echando su peste de vieja al mundo, la cara lastimada de ésta a la que terminé de hacerle el amor hace unos instantes y el llanto doloroso de los vidrios que no habrán de repararse porque terminé con sus vidas en los constantes ataques de ira que no dejan nada a su paso sino lágrimas y deudas. Mi abuela me aconsejaba siempre que fuera bueno, porque la vida habría de cobrarse todas aquellas cosas malas que hiciera, tenía razón; una vez vi al destino acercarse a mi, quería tocarme como para condenarme a la pena, lo hizo y con su dedo en mi cuerpo estaba perdido. No encontró nada con qué cobrarse porque en mi futuro no halló sino infelicidad, buscó en mi presente y dentro de mis pensamientos la encontró a ella, que dormía tranquila y con una sonrisa a mi lado, se le acercó, iba a detenerla pero supe de repente que la vida la condenaría conmigo, dejé que prosiguiera la ejecución. Desde esa noche supe que la amante se quedaría siempre así, a mi lado.